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Cada vez son más los ciudadanos europeos que se preocupan por la implicación del uso de sus datos personales en el empleo de las nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial (IA). En este artículo de Conversia revisamos los resultados de un estudio realizado por la oficina de consumidores de la Unión Europea.

¿Qué opinan los consumidores españoles?

La Oficina de la Unión Europea de Consumidores (BEUC, por sus siglas en francés) ha publicado un estudio sobre el conocimiento y la percepción de la Inteligencia Artificial por parte de los consumidores de nueve países de la Unión Europa, entre los cuales se encuentra España. Según este estudio, la mayoría de españoles no confía en que los asistentes virtuales o de voz respeten su privacidad y su protección de datos, y les preocupa que se pueda utilizar la IA para manipular sus decisiones.

El estudio se realizó entre los meses de noviembre y diciembre de 2019, a través de un formulario online de 22 preguntas a 11.500 ciudadanos de Bélgica, Italia, España, Portugal, Dinamarca, Francia, Alemania, Polonia y Suecia.

Sin embargo, la gran mayoría de los encuestados opina que la Inteligencia Artificial puede ser útil en algunos aspectos de su vida como, por ejemplo, para predecir accidentes de tráfico (91%), la salud de las personas (87%) o los problemas financieros (81%). Además, el 44% de los portugueses y el 50% de los españoles encuestados creen que la Inteligencia Artificial contribuirá al incremento de la esperanza de vida.

¿Protege la normativa ante la IA?

La normativa no protege ante la Inteligencia Artificial. Tan solo el 20% de los encuestados cree que la normativa actual los ampara ante la invasión de la privacidad que representa el uso de esta tecnología. Por lo que, a pesar de confiar en el potencial de la misma, los usuarios quieren tener el control sobre su privacidad y sus datos personales.

El estudio también muestra que tan solo el 82% de los encuestados conocía en qué consistía esta tecnología. Mientras que el 21% de ellos no había percibido su presencia en su día a día, principalmente en Bélgica y Dinamarca.